Thursday, June 11, 2009

Exégesis

Al gato no le sienta bien la clausura del invierno. Se rasca en los mismos lugares del cuerpo, elabora una sutil mortificación. Cerca de las dos de la tarde, el sol nos permite acercarnos a las plantas que quedaron del otro lado del vidrio. Sólo las plantas del desierto prosperan. Mi hermana las aborrece. Las otras de gráciles hojas, las flores, están escondidas o tendiendo a desaparecer como los fantasmas con los años. No anoto nada peculiar más que la determinación de existir y crecer en las condiciones más adversas. No sé si eso es lo aborrecible o bien, lo que somete a su forma: las plantas del desierto tienen poco adorno; las plantas del desierto no producen ruido en el viento; las plantas del desierto no permiten nidos; las plantas del desierto esconden gusanos en su interior (algunos alucinógenos); las plantas del desierto son gruesas y los animales que se sirven de su agua son más afilados e indolentes.

1 comment:

pablo b said...

flores y animales del desierto, es buena la noticia de su existencia.