Wednesday, January 15, 2014

Yo escribí mi respuesta en un pétalo de loto:

Recuerdo una mañana clara del Noveno Mes. Había llovido durante toda la noche. A pesar del sol, las gotas de rocío aún cubrían los crisantemos del jardín. En los cercos de bambú y las varas de los setos veía telarañas. A medida que sus hilos se quebraban, las gotas de lluvia quedaban colgando de ellos como perlas de un collar. Estaba conmovida y encantada.

Poco a poco, el rocío fue desapareciendo del trébol y de las otras plantas en las que tan pesadamente se había posado. Las ramas, más livianas, se agitaron casi imperceptiblemente y luego, de repente y con toda armonía, se alzaron.

Más tarde describí a los demás toda la belleza que había visto. Pero mi relato no causó ninguna impresión, y quedé desconsolada.
                                   
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Respuesta: "Aunque me ordenes ir
                  ¿cómo podré abandonar estas hojas de loto húmedas de rocío
                   y regresar a un mundo tan lleno de pena?"


de una Ayudante de Menor Rango de la emperatriz Sadako

1 comment:

Pablo Besse said...

trabajar en esos nervios,
qué maravilla!